Servicio
Rescate de una automatización rota
Ya montaste algo —tú, una IA, el proveedor anterior o con el bono del Kit Digital— y funciona a medias. Antes de tirarlo, conviene saber qué tiene.
¿Esto es para mí?
Si tienes algo montado que funcionaba y ha dejado de funcionar, o que funciona pero nadie se fía de ello, sí. Da igual quién lo hiciera: tú con una herramienta de IA, alguien de la empresa, un becario, un proveedor que ya no está o el agente digitalizador del Kit Digital.
Si has llegado hasta aquí, probablemente ya sabes que necesitas ayuda. No hace falta que te venda nada.
¿Lo montaste con el Kit Digital?
El Kit Digital no admite solicitudes nuevas desde el 31 de octubre de 2025. El bono se acabó, pero lo que se implantó con él sigue ahí, y alguien tiene que decidir qué hacer con ello.
Si en tu empresa lo que se pagó con el bono —una web, un CRM, un programa de facturación— funciona a medias o nunca se conectó con nada, esa es exactamente esta auditoría: reviso lo que se implantó, te digo qué sirve y qué no, y te presupuesto conectarlo con tu programa de gestión o con WhatsApp y mantenerlo. Si lo que se implantó no merece la pena, también te lo digo, aunque me quede sin el arreglo.
Y si lo que te falta es que los pedidos de tus clientes entren solos en tu programa, no hace falta auditar nada: eso ya es un producto, Pedidos sin teclear.
¿Por qué se rompen estas cosas?
Por tres motivos, casi siempre en este orden:
- Se construyó el camino bueno y nada más. El flujo funciona con la factura de ejemplo. Con la factura real que trae un abono, un recargo de equivalencia y tres páginas, no. Eso no se ve el primer día: se ve al mes.
- Algo cambió por debajo. El proveedor del modelo retiró el que usabas, WhatsApp cambió sus tarifas, tu programa de gestión se actualizó. Un sistema sin vigilar no avisa: simplemente deja de funcionar un martes.
- Nadie sabe qué hace. No hay documentación, no hay registro de lo que ejecutó, y la persona que lo montó no está. Arreglarlo empieza por averiguar qué hacía.
¿Qué me llevo de la auditoría?
Un documento con los problemas ordenados por lo que te cuestan, no por lo difíciles que son de arreglar. Cada uno con qué pasa, por qué pasa, qué se rompe si no se toca y cuánto cuesta arreglarlo.
Incluye una revisión de seguridad —quién puede ver qué, dónde están las claves, qué datos salen de tu empresa y hacia dónde— porque en el código escrito deprisa es donde suelen estar los agujeros.
Y una recomendación honesta de si vale la pena arreglar lo que hay o sale más barato rehacerlo. Mirado en el mes cuatro suele ser una puesta a punto; dejado hasta el mes catorce, lo normal es reconstruirlo.
¿Y si me dices que hay que tirarlo todo?
Te lo digo, y te explico por qué con los problemas concretos delante. Te quedas la auditoría igualmente y puedes llevártela a quien quieras.
¿Cuánto cuesta?
Depende del tamaño de lo que tengas montado, porque no sé qué tiene lo tuyo hasta que lo miro. La auditoría la hablamos antes de empezarla; el arreglo, con la auditoría delante, no antes.
Después del arreglo, lo que queda funcionando necesita alguien que lo vigile. El mantenimiento, el Doc de guardia, lo hablamos a la vez que el arreglo, para que no sea una sorpresa posterior.
¿Te suena a tu empresa?
Cuéntame en dos líneas qué tienes montado y qué ha dejado de funcionar. Te digo si merece una auditoría o si se arregla con menos.
Se abre WhatsApp con el mensaje ya escrito. Lo lees, lo cambias y lo envías. Lo leo yo, no un bot — el día que conteste un bot, te lo diré. Suelo contestar el mismo día laborable. Si prefieres hablarlo, la primera llamada es gratis: 25 minutos por teléfono.